El principio del placer. José Emilio Pacheco.

Unas palabras sobre El principio del placer, de José Emilio Pacheco.

“Sobre tu rostro
crecerá otra cara
de cada surco en que la edad
madura
y luego se consume y
te enmascara
y hace que brote
tu caricatura.”
José Emilio Pacheco.
Infancia, dulce sueño.

La infancia representa una etapa determinante en la vida de todo ser humano, es un punto de partida que determina (con base en las experiencias vividas) la actitud que el individuo ha de adoptar durante el resto de su vida, principalmente la vida adulta. Consciente o inconscientemente José Emilio Pacheco deja ver en casi toda su obra la importancia que dicha etapa representa para él, pero ante todo plantea el conflicto que implica despojarse de esa tierna vestidura para enfrentarse a la responsabilidad de asumir y asumirse en la vida. Para explicar lo anterior se propone a modo de análisis el cuento El principio del placer extraído del libro homónimo publicado en 1972.

Se ha de partir primeramente de establecer el modo en que dicho texto está narrado: es el diario personal de Jorge, quien relata sucesos que marcan el final de una etapa (la infancia) y el comienzo de otra (la edad adulta) sucesos ocurridos en el «puente» de la adolescencia. En dicho diario, desde la primera de sus anotaciones, Jorge alude a su infancia desde una perspectiva totalmente nostálgica:
“No lo van a creer, dirán que soy un tonto, pero de chico mis ilusiones eran volar, hacerme invisible y ver películas en mi casa. Me decían: espérate a que venga la televisión, será como un cine en tu cuarto. Ahora ya estoy grande y me río de todo eso.» (Pág. 13)

Pero en dicha mención también es notorio en la frase «Ahora ya estoy grande y me río de todo eso» la asimilación (consciente o inconsciente) de que la concepción del mundo que él tenía se ha de ir destruyendo como vaya él creciendo. Otro ejemplo de esta «toma de consciencia» se presenta más adelante cuando el futuro incierto se convierte en una de sus grandes preocupaciones:
«De aquí a un año ¿en dónde estaré? ¿Qué habrá pasado? ¿Y dentro de diez?» (Pág. 24)

El principio del placer es precisamente esta «bienvenida» al mundo adulto, ese punto en el que el sueño se convierte en pesadilla, al menos para Jorge que se enfrenta a la realidad que lo rodea y principalmente al conflicto que esto le origina pues, se encuentra atrapado entre su concepción del mundo ( de cómo cree que es la vida) y la verdadera realidad en la que todos viven, conflicto que se manifiesta poco a poco en la vida cotidiana de Jorge, donde las concepciones de determinados sucesos se ven modificados por la experiencia misma, ejemplo de ello es cuando se enfrenta a la situaciones relacionadas con la muerte:
«… me pasó algo muy impresionante: vi por primera vez un muerto. Claro, conocía las fotos que salen en La Tarde, pero no es lo mismo, qué va.» Y sobre todo la causa de dicha muerte es motivo de un desconcierto mayor en el chico: » Me extraña que alguien pueda asesinar por una mujer tan vieja y tan fea como la tamalera. Yo creía que sólo la gente joven se enamoraba…» (Pág. 17)

También el conflicto se dispara ante situaciones tan comunes como el hecho de preparar comida para el cumpleaños de su padre:
«No voy a probar nada. Creo que no volveré a comer nada. Soy un bruto que a mi edad no había relacionado los platillos con la muerte y el sufrimiento que los hacen posibles. Vi al cocinero matando a los animales y quedé horrorizado»(Pág. 46)

Queda claro cómo es que el narrador ante las nuevas experiencias y la revalorización que hace de las cosas está sumergido en un constante cuestionamiento acerca de la realidad que vive, los que lo rodean y las actitudes que tanto él como los que lo rodean adoptan; pasa de la incertidumbre a la sorpresa y esa complejidad de comprender todo, incluso de comprenderse:
«No entiendo cómo es uno. El otro día sentí piedad viendo a los animales que mataba el cocinero y hoy me divertí pisando cangrejos en la playa» (Pág. 47)

Todas las experiencias narradas en el diario son manifestadas por el narrador de un modo casi totalitarista, es decir, al concebir o tratar de comprender lo que le pasa y con base en esas experiencias asume que el mundo en sí es tan malo y fatal como lo que ha venido ocurriéndole, y es precisamente en dos escenas esenciales donde se llega al clímax de dicha conjetura: cuando asiste al espectáculo de los luchadores y cuando (al final de la historia) presencia la relación que mantiene su enamorada (Ana Luisa) con el que se supone era su amigo y protector (Durán). En dicho clímax, siendo víctima de una frustración y de un desengaño que ha de marcarlo en modo definitivo, profundiza en una reflexión que le queda como experiencia adquirida ante la experiencia, creando una rivalidad entre su mundo y la farsa del mundo en el que le ha tocado vivir. La historia finaliza con la reflexión de una opinión de suma importancia para él, la de su madre; dicha reflexión muestra la actitud que Jorge ha aprendido a asumir o mejor dicho aceptar ante ciertas cosas de la vida:
«Si, en opinión de mi mamá, esta que vivo es la etapa más feliz de la vida, cómo estarán las otras, carajo»(Pág. 55)

En este texto José Emilio Pacheco desarrolla la perspectiva del despojo de la inocencia, el fracaso de los sueños, la destrucción de las concepciones particulares del mundo, el desengaño del amor y el hecho de tener que aprender a vivir según los demás, el dolor que representa vivir, lo terrible del mundo, lo complicado de crecer, la muerte primera que es dejar de ser niño, dejar de Ser para despertar del sueño y vivir la pesadilla: el fin del mundo, la tormenta y el dolor.

Bibliografía:
Pacheco, José Emilio, El principio del placer, México, Era, 1997 [1972]

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