el día me sepulta
con su bruma de los cementerios,
y con los hierros de los cementerios,
apoyados en muros cubiertos de rosales tardíos,
con nubes rojas allá arriba
(encima de los cipreses y aves muertas)
me sepulta con el viento y las farolas
y sus insoportables cristales tristes de tranvía
y una despedida que me sangra por los poros,

el día me sepulta
(pero ya no importa)
escribo este poema: … navego en tus ojos

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