Nunca miramos el mar

a S.S.

Fuensanta:
¿tú conoces el mar?
Dicen que es menos grande y menos hondo
que el pesar.
Ramón López Velarde.

i
nunca miramos el mar.
ni buscamos su reflejo entre los botes,
ni nos abrazo su rugiente furia,
ni flotaron las gaviotas,
ni mantuvimos la ventana entreabierta,
ni recosté mi cabeza sobre tus piernas.

ii
nunca miramos el mar;
ni lo escuchamos,
ni entrecerramos los ojos :
-enternecernos-

iii
junto a la ventana
apoyado contra la noche,
espero.
no puedo recorrer la noche,
se extiende hasta lo inalcanzable
hasta donde no es posible esperar.
-nunca aprendí a hacer las cosas con sigilo-

iv
me atormentas diciendo que llegaras más tarde
y la indiferencia te atrapa
en cualquier lugar desconocido.
no me esperan tus jeans ajustados,
ni tus zapatos,
ni tu bolso de mano,
ni tus teléfono celular o tu llavero,
ni siquiera tu indiferencia me espera

v
quizá no lo adviertas,
pero te miro y pareces sola;
te miro y no perteneces a nadie,
porque no te perteneces a ti misma.
te darás cuenta un día mientras
te maquillas frente al espejo,
y agacharas la cabeza,
como avergonzada.
-se que no te agradan los sabores
Resecos del invierno-

vi
no llega la tarde en que hagamos
el amor con toda calma,
ni me ponga mi camisa color vino
y tu pidas comida china.
y mi cabeza repose en tus piernas
y yo recuerde este gesto
-el de hoy mismo,
entristecido por la espera-

vii
la noche ya se extingue
y algo regresa con ella

viii
nunca miramos el mar.
nunca entrecerramos los ojos
y nos enternecimos.

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