Tengo que decirte que: hay que florecer entre cansancios y lluvias que amamantan auroras desde el lado opaco del recuerdo; que sigo abriendo baúles como si fueran el primer amor callado, que cada noche te aguardo y te encuentro debajo de mis insomnios de viejo lobo de las estepas sucias; que en cada golpe a mis miedos se escarchan todos los abrazos en tu regazo, quiero acallar tus labios más allá del celofán gozoso de las promesas; que apenas valgo centavos sin tu fuerza; que acallar auroras entre tus labios es imprescindible para estos sueños…

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